Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Hablar a calzón "quitao".
La reputación dura más que la vida.
La oración de los rectos en su gozo.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Mañana te lo dirá la vida.
La curiosidad mató al gato.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Al hombre de rejo, vino recio.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Del amor al odio, solo hay un paso.
A cántaro roto, otro al puesto.
Una maravilla, con otra se olvida.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Enfermo que come y caga no tiene nada
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Dar la callada por respuesta.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Ser un mordedor de pilares
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Cada fracaso nos hace más listos.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.