Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Estar en tres y dos.
Hombre prevenido vale por dos.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Dos capitanes hunden el barco.
Si ofendes serás ofendido
En el camino se enderezan las cargas.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Se te caes siete veces, levántate ocho.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
El ojo del amo engorda el ganado.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Al pan se arrima el perro.
El buen vino resucita al peregrino.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
No todos los que van a la iglesia son santos
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Amor forastero, amor pasajero.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
No juzgues el barco desde tierra
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Moro viejo, mal cristiano.