Beso, queso y vino espeso.
La espada apareció en este mundo debido al retraso de la justicia.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
El perro viejo no ladra sin razón.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Bien reza, pero mal ofrece.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Hombre avisado, medio salvado
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Amor antiguo no se oxida
Amigo viejo y casa nueva
Una respuesta amable mitiga la ira.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
El yerro encelado, medio perdonado.
Quien tiene arte va por todas partes.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
El que no mira, suspira.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Salud y fuerza en el canuto.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
A nadie le amarga un dulce.
Adonde no te llaman, no vayas.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Vicio no castigado crece desatado
Hasta los animales se fastidian.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él