El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Haz el bien y olvídalo.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Enero desaloja las camas
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
El que presta no mejora.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Cada pájaro lance su canto.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Frio, frio, como el agua del rio.
Las ideas están exentas de impuestos.
El que depende de otro come mal y cena peor.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El que bien te quiere no te engaña.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Cuando tu ibas, yo venia.
Malo es callar cuando conviene hablar.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
No hay que arrear ganado flaco.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Querer es poder.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Ojo por ojo y diente por diente.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.