Real que guarda ciento, es buen real.
Hacerse la boca agua.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Frijoles con coles, pedos a montones.
No todo el que chifla es arriero.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Bien haya quien a los suyos se parece.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
Dos no riñen si uno no quiere.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Esto es pan para tu matate.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
¿Queres dormir al sueño?
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
No dejar títere con cabeza.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
La Cruz, la viña reluz.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
El que da primero da dos veces.
Galga salida, a liebre parida.
Es ley la que quiere el rey.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Idos y muertos es lo mesmo.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.