Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Quien hace preguntas no es tonto.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Más barato es cuidar que edificar.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Ruin señor, cría ruin servidor.
A malos ratos, buenos tragos.
Los pensamientos no pagan peaje
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Salir junto con pegado.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Rana en el fondo del pozo.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Jugar al abejón con alguien.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Hablen cartas y callen barbas.
Si las paredes hablaran.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
El verano muere siempre ahogado
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Ávila, santos y cantos.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
El día nunca retrocede de nuevo.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
¿Usted qué come que adivina?
Contigo me entierren, que me entiendes.
Agua encharcada, hervida después de colada.