Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Trato es trato.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Allega, allegador, para buen derramador.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Espéjate para que veas cómo eres.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
A cántaro roto, otro al puesto.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Hacer pinitos.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Un yerro, padre es de ciento.
Contra la gota, ni gota.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Gente castellana, gente sana.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
A cada rey su trono.
El mirón, ¡chitón!.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Quien hace, aplace.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
El primer deber del amor es escuchar.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Beber, hasta la hez.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
De casta le viene al galgo.