Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Hacer pinitos.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Espéjate para que veas cómo eres.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Con putas y bretones pocas razones.
A cántaro roto, otro al puesto.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Contra la gota, ni gota.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Un yerro, padre es de ciento.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Gente castellana, gente sana.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
El mirón, ¡chitón!.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
A cada rey su trono.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Quien hace, aplace.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
El primer deber del amor es escuchar.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Beber, hasta la hez.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.