Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
Después de comer miel, nada sabe bien.
Es más seguro ser temido que ser amado
Descansa el corazón, contando su pasión.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Hoy no se fía, mañana sí.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
Hijo no habemos y nombre le ponemos.
A bien se llega quien bien se aconseja.
A la luna, el lobo al asno espulga.
No compares el tocino con la velocidad.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Paso a paso, se va lejos.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
La esencia fina en frasco pequeño se vende.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
A pan ajeno, navaja propia.
No hay camino sin tropiezo.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.