Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Hablando la gente se entiende.
La mujer rogada y la olla reposada.
Lo pasado, pisado.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Haz buena harina y no toques bocina.
El hogar del Ingles es su castillo.
Dios castiga sin palo ni piedra
Lo bien hecho bien parece.
Como quitarle el poto a la jeringa.
La alegría es gemela
Qué satisfacción estar enamorado
Ave que vuela, a la cazuela.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Estar en tres y dos.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
La venganza es un plato para tomar frío.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Una sola vez no es costumbre.
Al pan se arrima el perro.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Freídle un huevo, que dos merece.
No sufras por calenturas ajenas.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Como chancho en misa.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Emborrachar la perdíz
De buena harina, buena masa.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Tener el juego trancado.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Formó una tormenta en un vaso de agua.
De Navidad a Navidad, solo un año va.
A la vejez, viruelas.
Grano a grano la gallina llena el buche.
El casado casa quiere.