Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
El agua demasiado pura no tiene peces.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
El perezoso siempre es menesteroso.
El miedo guarda la viña.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Al espantado, la sombra le basta.
El que mucho habla, poco acierta.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Variante: El pez grande se come al pequeño.
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
El que anda en silencio, cazar espera.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Una copa a las once, son once a la una.
A secreto agravio, secreta venganza.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Acúsole porque pisó el sol.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás