Hay que tomar el toro por las astas.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Comer y rascar todo es empezar.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
De perdidos, al río.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Buena fama es buena cama.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
La mercancía bien comprada está medio vendida.
Levantarse con el pie izquierdo.
Cuando de los cincuenta pases, no te cases.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Haz bien y no mires a quien.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Después que tu pan comí, te encontré en la calle y no te conocí.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Más difícil que abrir una tienda para comerciar es mantenerla abierta.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
La lengua larga es señal de mano corta.
Día vivido, día perdido.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Valentón y rufián, allá se van.
Araña de día, carta o alegría.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.