Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
Cada mozo lancee su toro.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Jugarse hasta la camisa.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Querer sanar es media salud.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Por San Miguel se cata la miel.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Siempre que llueve, escampa.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
El que hambre tiene, con pan sueña.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
¿Qué se ha de hacer, si la escobita no quiere barrer?.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Del mirar nace el desear.
Del falso bien viene el auténtico mal
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Parejo como las calles de León.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.