Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Dos no discuten si uno no quiere.
Comer arena antes que hacer vileza.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Aire colado, a muchos ha matado.
Come santos, caga diablos.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Irse de picos pardos.
Quien primero viene, primero tiene.
Juez con prisa, juez que yerra.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
La mala paga , aunque sea en paja.
Cada uno dice quién es.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
La buena lectura, alivia la tristura.
Paga para que te acrediten.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Ni tiñe ni da color.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Del mal manjar, un bocado nomás.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
La fantasía es la droga de la mente
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
Un juego de cartas se juega con dinero
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Caminar sobre seguro.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Más vale aprovechar que tirar.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.