Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Labrador lunero, no llena el granero.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
El inferior pecha lo que el superior pega.
El que calla, no dice nada.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
No necesito niguas para ser tishudo.
Llagas viejas, tarde sanan.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Comida sin hospitalidad es medicina.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
No lo hurta, lo hereda.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Muerto, ¿quieres misa?.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Quien mal cae, mal yace.
Cada mochuelo, a su olivo.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Sigue este consejo para que llegues a viejo.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
El caballo viejo conoce bien el camino.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
El agraviado, nunca desmemoriado.