Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
Te casaste, te entera.
Al leñador caza, y al cazador leña.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Mayo frío, año de mucho frío.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Tal vendrá que tal te quiera.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Dios consiente, pero no siempre.
Febrero, cebadero.
Intimidades, solo en las mocedades.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Donde hay patrón no manda criado.
Donde hay obras, hay sobras.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Dádiva forzada no merece gracias.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
No canta mal las rancheras.
Arandino, borracho fino.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
La magnificencia prestada, es miseria.