La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
No coma cuento coma carne.
Lo que sea que suene.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Quien siembra, siega.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Hace más el que quiere que el que puede.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Una rata dentro de una tinaja.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Dificulto que el chancho chifle.
El que se brinda se sobra.
Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Un tiznón solo no arde sin otro.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
A Seguro se lo llevaron preso
Canción de la transición.
Los reyes tienen los brazos largos.
Suegra, ni de barro es buena.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Un real de deuda, otro acarrea.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Tan rápido como un chisme.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
En camino largo, corto el paso.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Dar con la puerta en la cara.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Casa oscura, candela cuesta.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Se dice el milagro pero no el santo.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!