El mundo es de los audaces.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Indio muerto no tira flecha.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Las obras, con las sobras.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Burro empinado, por hombres es contado.
No necesito tecomates para nadar.
Algunos períodos de separación conservan una buena amistad
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Más vale callar que con borrico hablar.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Más fluye el aceite y más manchas se generan.
Peso y medida, alma perdida.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
No hay madre como la de uno mismo.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
No hay gato que no tenga uñas.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Váyase lo ganado por lo perdido.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Mal se conforma con el viejo la moza.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.