Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Nunca anochece donde se ama.
Al niño que llora le dan pecho.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
La más larga caminata comienza con un paso.
Dios, si da nieve, también da lana.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
El mirón, ¡chitón!.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
No existen desgracias razonables
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Podrás cortar todas las flores, pero no podrás impedir la llegada de la primavera.
Donde hay duda hay libertad.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Pesar compartido, pronto es ido.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Ser un mordedor de pilares
Ojos que no ven, gallinas al saco.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Agua tardera, agua maicera.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Más obrar que hablar.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Ahora sí se monto la gata en la batea
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
El que nada duda, nada sabe.