La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
La fantasía es la primavera del alma
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Hijos casados, duelos doblados.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Un buen día vale por un mal mes
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
A camino largo, paso corto.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Cada cual a lo suyo.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
La felicidad da la vista a un ciego
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
La sal no dice de sí misma que es salada.
Oye primero y habla postrero.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Vida sin amor, años sin verano
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Encontrar al perro en la olla
Donde pan comes migas quedan.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
El borracho fino, después del dulce, vino.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.