Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Café cocido, café perdido.
La mujer buena, inapreciable prenda.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
La felicidad es como un león insaciable
Más vale que sobre que no que falte.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Mal se cuece olla que no se remece.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
La alegría da miedo
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Hablar en plata blanca.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Allega, allegador, para buen derramador.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Cada arroyo tiene su fuente.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Por el becerro se amansa la vaca
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Pase mayo, y pase pardo.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
A buen hambre, no hay pan duro.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Que cada zorro cuide su propia cola.
El sexo nos hace perder la cabeza
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.