Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Reza, pero no dejes de remar.
El día nunca retrocede de nuevo.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Al hombre de rejo, vino recio.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
El ojo del amo engorda el ganado.
Los burros prefieren la paja al oro.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Dios aprieta pero no ahoga.
Inútil como bocina de avión.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
La fuerza no es un remedio
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Lentejas, comida de viejas.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Colgar los guayos.
Como pecas, pagas.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Más mató la cena que sanó Avicena.
Ama a tu amigo como a ti mismo
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Al pez, una vez.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Molino cerrado, contento el asno.
Es más entrador que una pulga.
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Palabra de cortesano, humo vano.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Tronar como un arpa vieja.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.