Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Estar como caimán en boca de caño.
Si vives alegre, rico eres.
Hacer algo de cayetano.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Quien no se arriesga no cruza el río
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
La moda no incomoda.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Gato escaldo del agua fría huye.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Redondear la arepa.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
Haz lo que creas que está bien.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
El que la hace, la paga.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Más dañado que agua de florero.
El más excelso conquistador es el que vence al enemigo sin descargar ningún golpe.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
La oscuridad reina a los pies del faro.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
La alegría intensa es cosa seria
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
No se debe escupir al cielo.
El asno puede entrar en el templo, pero no por ello se convierte en monje
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
La curiosidad mató al gato.
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
El tiempo es como una flecha que vuela.
De vaca vieja, novilla brava.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Ni en pelea de perros te he visto
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar