Moneda ahorrada, moneda pagada.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
No hay tu tía.
Pascua pasada, el martes a casa.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Entre amigos no hay cumplidos.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
Todo tiempo pasado fue mejor.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Aprendo mientras vivo.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Guardas bien y no sabes para quien.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Hasta que no pase San urbano, no te vistas de verano.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Entra, bebe, paga y vete.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
El amor es de hermano y no de señor.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
La fe mueve montañas.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
A cada rey su trono.