Quien siembra favores, cosecha rencores.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
Dos no riñen si uno no quiere.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Una en el papo y otra en el saco.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Amor viejo, pena pero no muere.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Más puede Dios que el diablo.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
¿Chocolate con tomate?, ¡qué disparate!.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Lo que siembres, recogerás.
Casa vieja todo es goteras.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Lo robado no luce.
Esa pregunta ni se pregunta.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
La casa caída, el corral agrandado.
Dar la callada por respuesta.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
A Dios, lo mejor.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
Son como uña y mugre.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
Una hora de hoy es mejor que dos de mañana.
El que demonios da, diablos recibe.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Buena burra hemos comprado.