Quien te quiere, te aporrea.
A la par es negar y tarde dar.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Amistad de yerno, sol en invierno.
No hay peor saber que no querer.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Moza de Burgos, tetas y culo.
Esta de mírame y no me toques.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Cada día trae su propio afán.
Vecina de portal, gallina de corral.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Mucho ruido y pozas nueces.
No te asombres por poca cosa.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
La mala vida acaba en mala muerte.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Los difuntos, todos juntos.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Más vale estar pelada que amortajada.
Más doblado que carpa de camión.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Bailar con la más fea.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Al espantado, la sombra le basta.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
A la vejez, viruelas.
De padres asientos, hijos taburetes.
Con gente mal criada, nada.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Hay que predicar con el ejemplo.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
Costumbre hace la ley.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Hacer de tripas corazón.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
Año de brevas, nunca lo veas.