Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Para pelear se necesitan dos.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.