No se puede servir a dos señores.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
No te alabes antes de que acabes.
Ni quito ni pongo rey.
Palabra de boca, piedra de honda.
A palabras necias, bofetones.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Leerle a uno la cartilla.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
El hambre es una fea bestia
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Acójome a Dios que vale más que vos.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Esto son habas contadas.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Comer y sorber, no puede ser.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Más vale mal afeitado que bien desollado.