Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Poco a poco hila la vieja el copo.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Quien da para recibir no da nada
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Contra gustos, no hay disgustos.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Más fácil es caerse que levantarse.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Más merezco; pero contigo me conformo.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
A falta de pan, buenas son tortas.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Boca seca hace bolsa llena.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Quien tenga tiempo que no espere
Cargos son cargas.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
Oir a todos, creer a pocos.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Que bailen los que están en la fiesta.