Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Cargos son cargas.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Al que nace barrigón, es inútil que lo fajen.
Oir a todos, creer a pocos.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
Para ser bella hay que ver estrellas
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Dios aprieta pero no ahoga.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Los bienes son para remediar los males.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
El tonel vacío mete más ruido.
Vale más rodear que mal andar.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
Del mirar nace el desear.
Es más el ruido que las nueces.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Casa de esquina, para mi vecina.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Se dice el pecado, pero no el pecador.