El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Con putas y bretones pocas razones.
Hace más la raposa que la curiosa.
El que come tierra, carga su terrón.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Vino sacado hay que gastarlo.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Dios nos coja confesados.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Saber de pobre no vale un duro
Engordar para morir es mal vivir.
Me importa un bledo.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Quien mucho da mucho recibe.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
La zorra no se anda a grillos.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Estorba más que un colchón en la cocina.
A barba moza, vergüenza poca.
Confesión hecha, penitencia espera.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.