Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Molino cerrado, contento el asno.
Serio como perro en bote.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
A gana de comer, no hay mal pan.
Aún queda el rabo por desollar.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Contra gustos no hay nada escrito.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Maldigo el diente que come la simiente.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Juego de manos, rompedero de ano.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Donde lo hay, se gasta.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
Ahullama no pare calabaza.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.