Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Colgar los guayos.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Más haces callando que gritando.
Febrerillo, mes loquillo.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Saber uno los bueyes con que ara.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
A quién le dan pan, que llore.
Hacerse el de la oreja mocha.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Hablar por la boca del ganso.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Sacar los trapos al sol.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Ladran, pues cabalgo.
El llanto alivia el quebranto.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
El que la deba, que la pague.
Chupar de la teta.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
La verdad no peca pero incomoda.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Buscarle la quinta pata al gato.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.