Quien duerme no coge liebre.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Al loco y al toro, dale corro.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
A quien dan, no escoge.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Chica centella gran fuego engendra.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
No se puede nadar y guardar la ropa.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Dos capitanes hunden la nave.
De casi no muere nadie.
La mar que se parte, arroyos se hace.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Del reir viene el gemir.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Gente pobre no necesita criados.
Caldera observada no hierve jamás.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Libro cerrado no saca letrado.
Limando se consigue de una piedra una aguja
El buen caballo de ladridos no hace caso.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Yo que no duermo, a todos doy mal sueño.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.