Amores reñidos, los más queridos.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Pan ajeno nunca es tierno.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Junta de pájaros, agua segura.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Amor breve, suspiros largos
No falta de que reirse.
El que manda, manda.
Nada es bello excepto la verdad
Cuerpo harto, a Dios alaba.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
El deseo hace hermoso lo feo.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
El aburrimiento es el mejor enfermero
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Según hagas tu cama, así dormirás.
La muerte, al pobre no se atreve.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Llenarle la cuenca a alguien.
Las armas las cargan el diablo.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.