En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Miren quién habló, que la casa honró.
En cada refrán tienes una verdad.
Hijo de gata, ratones mata.
De casas y de potros que lo hagan otros.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
El mandar no quiere par.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Quien no se arriesga no cruza el río
El jorobado no ve su joroba
Refranes viejos son verdaderos.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Más doblado que carpa de camión.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
En otoño la mano al moño.
Cada cual mire por su cuchar.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Al pobre el sol se lo come.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Bailar la trabajosa.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Casa sin madre, río sin cauce.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
A ningún tonto le amarga un dulce.