El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Más mamado que chupo de guardería.
El triunfo de los crueles es breve
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Cada cual es hijo de sus obras.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Írsele a uno el santo al cielo.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
El llanto sobre el difunto.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Ninguno tan pobre muere que más no naciese.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Sarna con gusto no pica.
Ron, ron; tras la capa te andan.