El solo querer es medio poder.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Hombres de noche, muñecos de día.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
El que las sabe, las tañe.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Unos tanto y otros tan poco.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
A cada pez le llega su vez.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Viento del solano, agua en la mano.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
El sol siempre reluce.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
A este son, comen los del ron, ron.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
El amor y el reloj locos son.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Quien te altera te controla.
El tiempo es oro.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Poco y en paz, mucho se me haz.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea