Difama, que algo queda.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
Quien bien quiere, bien obedece.
Al mal dar, tabaquear.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
El ojo quiere su parte
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Averiguelo, Vargas.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
La mentira busca el rincón.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Emborrachar la perdíz
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Del mal que uno huye, de ese muere.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
Tentar la huevera a las gallinas
Tarea que agrada, presto se acaba.
La ingratitud embota la virtud.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Quien mal casa, tarde enviuda.
De refrán y afán pocos se librarán.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Cavas tu tumba con los dientes.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
La caza y los negocios quieren porfía.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.