Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Cada uno se apaña según tiene maña.
El que fía, salió a cobrar.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Dádiva forzada no merece gracias.
Si ofendes serás ofendido
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Juicios tengas, y los ganes.
Hay que coger al toro por los cuernos.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
La ambición mató al ratón.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Dios castiga, pero no ha palo.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Buena mula, mala bestia.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Pecado callado, medio perdonado.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Buen corazón vence mala andanza.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Mujer que se queja, marido que peca
La culpa del asno echarla a la albarda.
Porfía mata venado, que no venablo.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
A amo ruin, mozo malsín.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Burla pesada, en veras acaba.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Una pena quita a otra pena.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Que la haga el que la deshizo.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.