Vino mezclado, vino endiablado.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Cada villa, su maravilla.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Con pedantes, ni un instante.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
El juego de Venus no es para hombres viejos.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Berzas en enero, saben como carnero.
A la vejez, cuernos de pez.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Casa labrada y viña heredada.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Novia sin cepas, novio con quejas.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Volverse humo.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Noche toledana. (Irse de farra).
Hacerte amigo del juez
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Los casados, casa quieren.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Ocurre en las mejores familias.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Carne de cochino, pide vino.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Renegad de viejo que no adivina.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Entre bellacos, virtud es el engaño.