Abril frío, poco pan y poco vino.
Callen barbas y hablen cartas.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
A cada santo le llega su día.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Roma, acuerdos y locos doma.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Más verga que el Trica programando.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El buen mosto sale al rostro.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
Estar armado hasta los dientes
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
A los tontos no les dura el dinero.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Cuando llueve el día de Santa Viviana, tres meses y una semana.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.