A viña vieja, amo nuevo.
Las aguas de Abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Son como el aceite y el vinagre.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Las letras con sangre entran.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Viejo es Pedro para cabrero.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.