A bien obrar, bien pagar.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Un Julio anormal seca todo manantial.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
El buen vino para el catador fino.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Non hai peixe coma o porco.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Al destapar las cubas, se ve si es vino.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Hasta el mejor peluquero, te puede rayar el cuero.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
De airado a loco va muy poco.
El fraile, la horca en el aire.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
Come, que de lo yuyo comes.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Pan con ojos y queso sin ellos.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
Abuso no quita uso.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Gallina vieja da buen caldo.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Moza reidora, o puta o habladora.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
La avaricia rompe el saco.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.