El cerdo siempre busca el fango.
Haber muchos cocos por pelar.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Meterse en la boca del lobo.
El buen mosto sale al rostro.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Nunca falta un pelo en la sopa.
A barbas honradas, honras colmadas.
Buey suelto, rey muerto.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
De oveja negra, borrego blanco.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Es tiempo de vacas flacas
Mallorquina, puta fina
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Cada cual a lo suyo.
La soga, tras el caldero.
O faja o caja.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Ofrecer el oro y el moro.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Ser un mordedor de pilares
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Sabe más que los ratones colorados.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
La ocasión asirla por el guedejón.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.