Muchos Mollet sacan buenos mofletes.
Visitas, pocas y corticas.
Cada cual mire por su cuchar.
Pisar mierda trae buena suerte
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Ya los perros buscan sombra.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
Lo pasado, pisado.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
No hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
Hijos casados, duelos doblados.
Cual es el rey, tal es la grey.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Volverse humo.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Picha española no mea sola.
Culo veo, culo quiero.
Puerco no se rasca en javilla.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Las ideas están exentas de impuestos.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Hijos y mujer añaden menester.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.