Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
De tales devociones, tales costurones.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Hay que sufrir para merecer.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Mi secreto, en mi pecho.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
La vaca grande, y el caballo que ande.
El amor enseña a los asnos a bailar
Casada te veo; otro mal no te deseo.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Quien calla otorga
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Amor nuevo, olvida el primero.
El que ríe el último, ríe dos veces.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Hablar con el corazón en la mano.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
La mala paga , aunque sea en paja.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Los experimentos, en casa y con gaseosa.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Callar como puta tuerta.
Del trabajo nace el descansar.