La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Inflama más la comida que las musas
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Con los años viene el seso.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Más feliz que marica con dos culos.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Viento del solano, agua en la mano.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
A largos días, largos trabajos.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Saber uno los bueyes con que ara.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
Amor comprado, dale por vendido.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Nada necesita quien tiene bastante.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Panza llena, quita pena.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
De buena semilla, buena cosecha.
Ocio, ni para descansar.
Las letras con sangre entran.
Las armas las cargan el diablo.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.