¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Cosa muy querida, presto perdida.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Los ojos son el espejo del alma.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
La esperanza mantiene.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Agua beba quien vino no tenga.
Los encargos con dinero no se olvidan.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Dulce y vino, borracho fino.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Acójome a Dios que vale más que vos.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Hay amores que matan.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Juego y bebida, casa perdida.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Cama de novios no la tienen todos.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
No con quien naces, sino con quien paces.
A quien le dan pan que no coma.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Ahí está la madre del cordero.
No es nada que matan a mi marido.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
La vida da muchas vueltas.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.