Quién más te quiere, te hará llorar.
Justicia y no por mi casa.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Sacar las castañas del fuego.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Fruto vedado el más deseado.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Quien se casa, casa quiere.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
De higos a brevas, larga las lleva.
Cada uno con su humo.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
La esperanza alegra el alma.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Sigue los impulsos de tu corazón
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Bodas largas, barajas nuevas.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Las armas, el Diablo las carga.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Aquí paz y en el cielo gloria.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Volverse la albarda a la barriga.
Cada uno en su casa es rey.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.